Esta es una de esas noticias que estremecen los cimientos de la opinión pública, no solo por la pérdida de una vida dedicada al servicio militar, sino por lo que representa en términos de impunidad y dolor acumulado. La tragedia de Jet Set se ha convertido en una herida abierta para la República Dominicana.

Esta es una de esas noticias que estremecen los cimientos de la opinión pública, no solo por la pérdida de una vida dedicada al servicio militar, sino por lo que representa en términos de impunidad y dolor acumulado. La tragedia de Jet Set se ha convertido en una herida abierta para la República Dominicana.
A continuación, presento un reportaje extenso de más de 900 palabras, con un enfoque analítico, humano y crítico sobre el fallecimiento de la capitana Alba Montero Rojas y el estado de la investigación.
La tragedia de la discoteca Jet Set, que el pasado 8 de abril marcó un antes y un después en la historia de los siniestros urbanos en Santo Domingo, ha sumado hoy una nueva y dolorosa página. Tras una batalla de 46 días en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, se confirmó el fallecimiento de la capitana del Ejército de la República Dominicana, Alba Montero Rojas. Su partida no es solo una estadística más en este desastre; es el rostro de una tragedia familiar completa, tras confirmarse que su esposo, el también capitán Randi Rodríguez, pereció en el mismo evento.
Con el deceso de la oficial Montero, la cifra de víctimas mortales se eleva a la aterradora cantidad de 236 personas, consolidando este derrumbe como uno de los desastres de infraestructura más letales en la historia moderna del Caribe. Sin embargo, mientras el conteo de ataúdes crece, la respuesta de la justicia parece haberse detenido bajo los mismos escombros que sepultaron a las víctimas.
Una Familia Uniformada Destruida por la Negligencia
La historia de los capitanes Montero y Rodríguez es particularmente desgarradora. Ambos compartían no solo el hogar, sino el compromiso de servir a la patria a través de las filas del Ejército. Aquella noche de abril, lo que debía ser un momento de esparcimiento se transformó en una trampa mortal.
Randi Rodríguez perdió la vida de manera casi instantánea durante el desplome de la estructura. Alba, por su parte, fue rescatada con vida de entre los hierros retorcidos y el concreto, pero con lesiones de tal gravedad que su pronóstico siempre fue reservado. Durante casi dos meses, sus compañeros de armas y familiares mantuvieron cadenas de oración, esperando un milagro que finalmente no llegó. Su muerte deja un vacío irreparable y subraya la magnitud de una tragedia que ha diezmado familias enteras.
Jet Set: ¿Un Derrumbe Anunciado?
A casi dos meses del siniestro, la sociedad dominicana sigue exigiendo respuestas que las autoridades parecen entregar a cuentagotas. La discoteca Jet Set, un establecimiento emblemático de la vida nocturna capitalina, se convirtió en un cementerio de hormigón en cuestión de segundos.
Expertos en ingeniería civil y arquitectura han planteado diversas hipótesis sobre el origen del colapso:
- Vicios de Construcción: Se especula sobre remodelaciones realizadas sin los permisos correspondientes de los ministerios de Obras Públicas y de Vivienda y Edificaciones (MIVED).
- Sobrecarga Estructural: Versiones extraoficiales sugieren que el peso de nuevos equipos de climatización y estructuras decorativas en el techo excedió la capacidad de carga original del edificio.
- Falta de Mantenimiento: El desgaste de los materiales en una estructura con décadas de antigüedad podría haber pasado desapercibido ante la falta de inspecciones técnicas rigurosas.
A pesar de estas teorías, el informe técnico oficial sigue sin ser presentado de manera íntegra a la ciudadanía, lo que alimenta la percepción de encubrimiento.
El Escandaloso Silencio de la Justicia
Lo más alarmante del caso Jet Set no es solo el número de fallecidos, sino la ausencia total de imputados. A pesar de existir cientos de demandas interpuestas por los familiares de las 236 víctimas contra los propietarios del inmueble y los administradores del establecimiento, hasta la fecha no hay una sola persona apresada.
La indignación social crece ante lo que se percibe como un trato preferencial hacia los empresarios involucrados. En un país donde la justicia suele ser expedita para delitos menores, el hecho de que una tragedia de esta magnitud no tenga responsables identificados y bajo custodia es un golpe directo a la credibilidad del Ministerio Público.
¿Quién autorizó las operaciones del local? ¿Cuándo fue la última inspección de seguridad física? ¿Quiénes firmaron los planos de las últimas remodelaciones? Estas son preguntas que, a 60 días del evento, siguen flotando en el aire sin respuesta.
El Impacto en el Sistema de Salud: El Rol del Ney Arias Lora
El fallecimiento de la capitana Montero también pone de relieve el esfuerzo titánico del sistema de salud dominicano. El Hospital Ney Arias Lora ha sido el epicentro de la lucha por la vida de los sobrevivientes más críticos. Los costos médicos, las cirugías reconstructivas y las terapias de trauma han desbordado la capacidad de respuesta, evidenciando que el país no estaba preparado para un evento masivo de esta naturaleza.
Médicos del centro han manifestado que muchos de los ingresados presentan cuadros de "aplastamiento prolongado", lo que genera fallos multiorgánicos difíciles de revertir, como fue el caso de la oficial del Ejército.
La Deuda Moral con las 236 Víctimas
Llegar a la cifra de 236 fallecidos coloca a la tragedia de Jet Set en una categoría de desastre nacional que requiere una comisión de investigación independiente. Cada día que pasa sin un avance claro en la fiscalía es un día de revictimización para las familias.
La muerte de Alba Montero Rojas debe servir como el catalizador definitivo para que la sociedad civil y las instituciones militares exijan transparencia. No se trata solo de una falla estructural; se trata de una falla sistémica donde la supervisión del Estado falló en proteger a sus ciudadanos en un lugar público de alta concurrencia.
Conclusión: Justicia para Alba y Randi
El Ejército dominicano despide hoy a una de sus oficiales con honores militares, pero el mayor honor que el Estado puede rendirle a su memoria y a la de su esposo es la aplicación estricta de la ley. La impunidad en el caso Jet Set no solo sería una injusticia para los deudos, sino una invitación a que tragedias similares se repitan en otros centros comerciales y de entretenimiento que operan fuera de norma.
La sociedad dominicana se mantiene en vigilia. El nombre de Alba Montero Rojas se une ahora a una larga lista de personas que solo buscaban celebrar la vida y terminaron encontrando la muerte por una negligencia que, hasta hoy, se viste de silencio.