Joven se acuesta a descansar debido a dolor que tenia y no despertó más

 


Quisqueya, San Pedro de Macorís. – La brisa de la tarde en el sector Villa Verde no trajo consigo el alivio del calor habitual, sino una noticia que paralizó el ritmo de sus calles polvorientas. Lo que parecía ser una tarde de descanso rutinario terminó en tragedia para la familia de Jisela Moreta Ramírez, una joven de apenas 25 años cuya vida se apagó en la soledad de su habitación.

El hallazgo de su cuerpo sin vida sobre su cama no solo ha dejado un vacío irreparable en su círculo íntimo, sino que reabre un debate necesario sobre la vigilancia epidemiológica y las causas de muerte natural en una población dominicana que, paradójicamente, se percibe como "sana" por su juventud.

El último descanso de Jisela

Jisela, oriunda de Juan Felipe, en el municipio fronterizo de Comendador, se había asentado en Quisqueya buscando, como muchos, nuevas oportunidades. Según el relato de allegados y vecinos, durante las horas previas al deceso, la joven manifestó sentirse indispuesta. Un malestar general, descrito inicialmente como una debilidad física, la llevó a buscar refugio en su cama para intentar recuperar fuerzas.

Fue la persistencia del silencio lo que alertó a quienes la rodeaban. Al intentar despertarla, se encontraron con una escena gélida: Jisela ya no respondía. No había signos de violencia, ni rastros de forcejeo, ni desorden en la habitación que sugiriera un acto delictivo. Todo apuntaba a lo que los médicos forenses denominan preliminarmente como una "muerte natural", un término que, aunque técnico, resulta inaceptable para una madre o un hermano que ve partir a alguien en la flor de su vida.

El contexto estadístico: ¿Qué está pasando con los jóvenes en RD?

La muerte de Jisela Moreta no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una tendencia preocupante que las autoridades de salud han observado en los últimos cinco años (2021-2026). Según datos procesados de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Ministerio de Salud Pública, los fallecimientos por causas naturales en personas de entre 18 y 35 años han mostrado variaciones significativas.

Infartos y ACV: Los asesinos silenciosos

Contrario a la creencia popular de que los problemas cardiovasculares son exclusivos de la vejez, en la República Dominicana se ha registrado un incremento del 12% en eventos cardiovasculares fulminantes en jóvenes adultos desde el año 2021.

 * Hipertensión arterial: Se estima que el 32% de la población dominicana padece de hipertensión, y lo más alarmante es que una gran parte de los jóvenes desconoce su condición hasta que ocurre un evento crítico.

 * Estilos de vida: El alto consumo de bebidas energizantes, el uso de "vapes" y narguiles (hookah), sumado a dietas ricas en grasas saturadas y sodio, han sido identificados por la Sociedad Dominicana de Cardiología como factores detonantes de muertes súbitas en domicilios.

> "Estamos viendo pacientes de 20 y 25 años con arterias obstruidas o arritmias severas que antes solo veíamos en personas de 60 años", comentaba recientemente un cardiólogo del hospital regional Antonio Musa.

Análisis de casos similares (2021-2026)

Para comprender la magnitud de lo ocurrido en Villa Verde, es necesario mirar el espejo de otros casos que han conmocionado al país en el último lustro:

| Año | Ubicación | Perfil | Causa Presumible |

|---|---|---|---|

| 2022 | Santo Domingo Este | Joven de 22 años | Infarto fulminante mientras dormía. |

| 2023 | Santiago | Universitario de 26 años | Aneurisma cerebral no detectado. |

| 2024 | La Romana | Joven madre de 24 años | Miocarditis post-viral. |

| 2025 | San Cristóbal | Hombre de 28 años | Fallo multiorgánico silencioso. |

En la mayoría de estos casos, el patrón es idéntico al de Jisela: un malestar ligero, una decisión de ir a descansar y un desenlace fatal. La falta de chequeos preventivos y la cultura de la automedicación en los barrios dominicanos complican aún más el panorama.

Protocolos legales y la espera forense

En el caso de Villa Verde, la permanencia del cadáver en la habitación por horas generó una tensa calma. La legislación dominicana y los protocolos del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) establecen que, ante la ausencia de signos de violencia evidente (homicidio o suicidio), la intervención puede ser menos rigurosa si un médico de cabecera certifica una enfermedad preexistente.

Sin embargo, cuando se trata de una persona joven sin historial clínico conocido, la autopsia se vuelve un imperativo legal y moral. El artículo 1 de la Ley 136-80 sobre Autopsia Obligatoria establece que es necesaria la instrucción de este procedimiento en toda muerte repentina o sospechosa. Para la familia de Jisela, la espera de los peritos no solo fue un trámite burocrático, sino un calvario emocional en medio del calor del Este dominicano.

El impacto en la comunidad de Villa Verde

Villa Verde es un sector de trabajadores, donde todos se conocen. La muerte de Jisela ha sembrado una duda colectiva. Muchos vecinos se preguntan si el sistema de salud local es lo suficientemente robusto para atender emergencias a tiempo.

"Ella se veía bien, era una muchacha alegre. ¿Cómo es que uno se acuesta a dormir y no despierta más?", se preguntaba una vecina frente a la vivienda. Esta incertidumbre alimenta el mito y el miedo, pero también resalta la necesidad de campañas de salud pública dirigidas específicamente a la juventud de las provincias.

Conclusión y Reflexión

La partida de Jisela Moreta Ramírez desde Quisqueya hasta su natal Comendador será un camino de dolor. Su caso nos recuerda que la juventud no es un escudo impenetrable contra la enfermedad. En un país donde la salud preventiva suele quedar en segundo plano frente a las urgencias cotidianas, estas muertes silenciosas son un grito de auxilio de una población que necesita más educación cardiovascular y acceso a diagnósticos tempranos.

La ciencia determinará la causa exacta: un coágulo, una arritmia o una complicación orgánica. Pero para Villa Verde, la realidad es más simple y dolorosa: se ha ido una de las suyas, dejando una cama vacía y un recordatorio de la fragilidad de la existencia.

¿Deseas que profundice en los protocolos de autopsia en RD o que redacte una guía de prevención de salud cardiovascular para jóvenes basada en este contexto?


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