Haitianos «por celos» quitan la vida a adolescente de 14 años en sector Katanga de Los Mina


Conmoción en Los Mina: El Trágico Final de Nauriel Medina y el Clamor por Justicia en Katanga

El sector de Katanga, en Los Mina (Santo Domingo Este), se encuentra sumido en un luto profundo tras un hecho violento que ha consternado no solo a los residentes de la zona, sino a toda la sociedad dominicana. El asesinato de Nauriel Nizael Medina Pérez, un adolescente de apenas 14 años, a manos de dos individuos de nacionalidad haitiana, ha levantado una ola de indignación y un grito unánime: justicia.

La violencia e inseguridad en los barrios populares vuelve a ocupar los titulares, pero esta vez con el agravante de que la víctima era un joven con aspiraciones, descrito por sus allegados como un estudiante ejemplar que soñaba con un futuro mejor a través de la disciplina académica y militar.



Los Detalles de un Crimen que Pudo Evitarse

El incidente, que tuvo lugar el pasado jueves, no fue un evento aislado de delincuencia común o un asalto fortuito. Según los testimonios recolectados por los medios de comunicación y las declaraciones de los familiares, el móvil detrás de este atroz crimen tiene matices de un conflicto pasional mal gestionado y cargado de amenazas previas.

Nauriel Medina Pérez había mantenido una relación sentimental con una joven de 15 años. Según relatan los familiares, la adolescente también estaba involucrada con uno de los agresores, un joven haitiano identificado como Jeffrey, de 16 años. La decisión de la joven de intentar retomar su vínculo con Nauriel desató la furia de Jeffrey, quien, según testigos, comenzó a dar seguimiento y a amenazar de muerte al menor dominicano cada vez que lo encontraba en las calles del sector.

Una Emboscada Fatal

La tarde del suceso, Nauriel se encontraba regresando de la casa de un amigo, a menos de un kilómetro de su propio hogar. Fue en ese trayecto donde fue interceptado por Jeffrey y otro hombre identificado como Jason, de 30 años, también de nacionalidad haitiana.

Los relatos de los padres y hermanos de la víctima son desgarradores. Víctor Medina, padre del joven, explicó que el agresor de 30 años (Jason) fue quien persiguió inicialmente al adolescente, dándole un primer machetazo que lo inhabilitó. Posteriormente, Jeffrey —el menor de edad implicado— habría sido quien "terminó de rematarlo", ensañándose particularmente con el rostro del joven Nauriel.

Este nivel de saña ha dejado a la comunidad de Katanga en estado de shock. "La muerte de ese niño ha dejado a todo el mundo con el corazón roto", comentaba su padre entre lágrimas, resaltando que su hijo no tenía perfil de delincuente ni buscaba problemas con nadie.



El Perfil de la Víctima: Un Joven con Sueños

En un país donde la juventud muchas veces se ve tentada por los caminos fáciles, Nauriel Medina Pérez se destacaba por su rectitud. Sus padres, Mercedes Pérez y Víctor Medina, han sido enfáticos en defender la honra de su hijo. Nauriel era un estudiante activo cuyo mayor deseo era "engancharse a la academia", refiriéndose a su interés por ingresar a una institución militar o policial para servir al país.

"Mi hijo es un niño que estudiaba, de la casa a su escuela y de la escuela a su casa", sentenció su madre durante el velatorio. Este perfil de la víctima es lo que ha generado una empatía colectiva tan fuerte, pues representa la pérdida de un futuro productivo para la nación a manos de la violencia ciega.

Sepelio e Impotencia en el Cementerio de Cristo Rey

El pasado viernes, en horas de la tarde, los restos de Nauriel fueron trasladados al cementerio de Cristo Rey, donde amigos, familiares y vecinos le dieron el último adiós. El ambiente no era solo de tristeza, sino de una impotencia palpable. Las consignas pidiendo justicia se mezclaban con el llanto de los compañeros de escuela del joven.

La familia ha sido clara: no descansarán hasta que los responsables paguen por el hecho. Nisaury Rosario, hermana de la víctima, identificó públicamente a los agresores y pidió a las autoridades que el caso no se convierta en una estadística más de impunidad en la República Dominicana.

El Proceso Legal: ¿Qué Sigue Ahora?

Tras el violento suceso, la Policía Nacional y el Ministerio Público han tomado cartas en el asunto. Se informó que los presuntos agresores serían puestos a disposición de la justicia en las próximas horas. El caso presenta una complejidad jurídica adicional debido a que uno de los implicados es menor de edad (16 años), lo que implica que su procesamiento deberá llevarse a cabo bajo el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 136-03).

Por otro lado, Jason, al tener 30 años, enfrenta cargos bajo el código penal ordinario, donde la familia espera que se aplique la pena máxima por homicidio agravado y acechanza.

Reflexión Social: El Peligro de las Amenazas No Atendidas

Este caso pone sobre el tapete la importancia de denunciar y dar seguimiento a las amenazas de muerte. Según los hermanos de Nauriel, el agresor ya lo había amenazado en repetidas ocasiones. En muchos sectores populares, estas advertencias a veces se subestiman o no se denuncian por temor a represalias o por la falta de confianza en la respuesta rápida de las autoridades.

La tragedia de Katanga es un llamado de alerta sobre la convivencia ciudadana y la necesidad de intervenir en conflictos de pareja que involucran a menores de edad, donde la inmadurez emocional combinada con la violencia puede resultar en desenlaces fatales.

Conclusión

La sociedad dominicana espera que el Ministerio Público presente un expediente robusto que garantice una condena ejemplar. La pérdida de Nauriel Medina Pérez no puede ser en vano; debe servir para reforzar la vigilancia en zonas vulnerables como Los Mina y para asegurar que la justicia sea igual para todos, sin importar la nacionalidad de los implicados o la procedencia de las víctimas.


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